Eric Finch
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La revolución naturalista: Es la secesiónmensos
19/11/2012
Es la secesiónmensos
A mediados de los años noventa del siglo pasado James Petras publicó un artículoLa autodeterminaciónuna gran decepciónen el que describía su decepción por las consecuencias geopolíticas del llamado “derecho de autodeterminación de los pueblos”. Fue una reflexión que disfrutó de bastante difusión en su momentodebido a que procedía de una personalidad distinguida de la “izquierda” marxistaque tradicionalmente había aceptado la autodeterminación como una parte de la constelación de sus valores: “Quienes alcanzamos la madurez política en los años 60 creíamos firmemente que la autodeterminación de las naciones era un derecho sagrado que debía apoyarse por doquier y en todas las épocas”.
La autodeterminación.Una gran decepción.James Petras
Para los que por entonces nos identificábamos como “ilustrados” y liberales (antes de que esta palabra se asociara con seguir a un locutor radiofónico o con la retórica libertaria antiestado)y leíamos a GellnerHobsbawmAranzadi o Juaristitambién resultó ser un punto de vista interesante. No sé qué pensará ahora Petras de este temay la verdad es que no me interesa averiguarlo.
El hecho es que más de una década más tardela “izquierda” en España sigue sin librarse del todo del encanto de la autodeterminación. Senserrichpor ejemploreprocha a los independentistas porque empleen el término “autodeterminación”pero se muestra muy comprensivo con la cuestión de fondola secesión: “Es algo perfectamente legítimoningún problema con ello”.
El fantasma de Woodrow Wilson | Politikon
A míen cambioque un grupo de individuos intente apropiarse unilateralmente de un territorio de mi paísEspañasaltándose las leyes fundamentalessimplemente porque se consideran “autóctonos”me joroba bastanteno me parece legítimoy sí tengo un problema con ello. Ni la autodeterminación ni la secesión son derechosfuera de circunstancias excepcionalesy no son reconocidos como tales por la legislación de ningún país democrático. Ni siquiera por los EE.UU. La Declaración de Independencia puede proclamar toda la filosofía cosmopolita que quierapero -enteraos de una vez- la constitución de los EE.UU prevee mecanismos únicamente para ampliar la Uniónno para cortarla en rodajas. El tribunal supremo de los EE.UU de hecho ha declarado inconstitucional la secesiónya que es un país serio.
Secession in the United States - Wikipediathe free encyclopedia
Por lo vistoahora un grupo de independentistas catalanesel “Col·lectiu Wilson”,
INICIO - Col·lectiu Wilson
ha presentado una iniciativa inspirada en el legado político de Woodrow Wilson,
Woodrow Wilson - Wikipediala enciclopedia libre
vigésimo octavo presidente de los EE.UUpremio Nobel de la paz y creador de la fallida “sociedad de naciones”. EfectivamenteWilson fue un presidente poco apreciableun supremacista blanco partidario de la segregación racial y un amigo íntimo del Ku Kux Klan. Por desgraciala influencia de Wilson ha sido duraderacomo reconoce Henry Kissinger: “Woodroow Wilson era la encarnación misma de la tradición del excepcionalismo norteamericanoy originó la escuela intelectual predominante en la política exterior norteamericana” (DiplomaciaEdiciones B). Es bien sabido que este hipócrita idealismo internacionalista en la práctica nunca ha impedido que los EE.UU tuvieran “carta blanca” para intervenir en el exterior cuando el interés nacional estaba en peligrodecidiendo en cada momento qué "autodeterminación" convenía y cuál no.
La verdad es que el papanatismo anglosajón de los nacionalistas periféricos no es una novedadcomo muestra la reciente decisión de los seguidores de Sabino Arana de elevar en plena gran vía bilbaína una extravagante estatua a John Adamsen agradecimiento por haber incluído a Vizcaya entre las “repúblicas democráticas” europeas. Lo que no se subraya en el monumento es precisamente que Adams fue invitado (a Vizcayano a Euskadi) por Diego de Gardoqui (1735-1798),
Diego de Gardoqui - Wikipediala enciclopedia libre
embajador y patriota español que sí contribuyó substantivamente a la revolución americanay que de hecho tiene una estatua erigida en Filadelfia“presente del Rey de España”.
BELOSTICALLE: “¡BienvenidoMíster Adams!”
En finsi es fácil explicar por qué unos ideólogos papanatas escogen a un político racista como referenteo se dejan engatusar por cualquier panfletillo americano que en apariencia dice cosas agradables sobre ellosno es tan sencillo explicar por qué los científicos políticos siguen tomándose cosas como el “derecho a la autodeterminación” o el “derecho a decidir” en serio. Casi todos los científicos políticos interpretan la idea del “contrato”tal como aparece en Hobbes o Rousseaucomo una suerte de abstracción pedagógica para intentar entender el origen de las sociedadesno como un hecho histórico. Nadie piensa en serio que las naciones y los estados surjan de las decisiones conscientes de los agentes humanos reunidos en una asamblea primordial. Más razonable es suponer que hay una “coalescencia”para decirlo al modo de Morganen la que distintos factores ambientales (históricoseconómicosecológicosetc) convergen para dar origen a un nuevo estado.
Los estados no surgen ex novo de la mente de agentes racionales ilustrados o de un “alma del pueblo” preexistente. No son “creaciones” de la nada. El símil entre nacionalismo y creacionismo de hecho ya fue empleado por Gellneraunque él asociaba el enfoque llamado “primordialista” con el evolucionismoy el enfoque “modernista” con el creacionismo. Lo que venían a decir los primordialistas es que las naciones políticas no son meramente “creaciones” modernassino algo así como “fenómenos ancestrales que datan de tiempos antiguos y representan una suerte de tendencia natural de las sociedades”.
Pensar el nacionalismo II. Nacionalismo y modernidad (1) | Politikon
Hoy en díasin embargocon prácticamente todo el territorio del planeta Tierra repartido entre distintos estados soberanosacaso con la excepción de la Antártida (?) y de territorios marginales ocupados por sociedades sin estadotodavía tiene menos sentido explicar el nacimiento de un nuevo estado mediante las decisiones autónomas de agentes individuales reunidos en asamblea ni mucho menos mediante un “alma del pueblo” que toma conciencia en un proceso de decisión colectivo. Para decirlo claramentela hipotética independencia de Cataluña o el País Vasco jamás se podría describiruna vez consumadacomo una “autodeterminación”sino como una secesión de la soberanía española preexistente. El hecho de que se prefiera un término como “autodeterminación” al de “secesión” no es una elección inocentees una decisión ideológica y propagandística con la que se pretende enmascarar la secesión y la destrucción de la soberanía nacional española.
Que un científico político invoque hoy conceptos como “derecho de autodeterminación” o “derecho a decidir” es indecente e imperdonable. Es como si un biólogo intentase explicar los procesos de la vida apelando al élan vital.
Élan vital - Wikipediala enciclopedia libre
Es la secesiónmensosla secesión.